Pensamiento científico y resolución de problemas de la vida cotidiana
Pasos del pensamiento científico aplicados a problemas cotidianos.

Todos los días nos enfrentamos a problemas: un celular que no carga, una lámpara que no enciende, una planta que comienza a marchitarse o una conexión a internet que funciona lentamente.

Aunque muchas veces intentamos resolver estas situaciones sin pensarlo demasiado, podemos utilizar una forma más ordenada de encontrar la causa del problema: el pensamiento científico.

El pensamiento científico no se utiliza únicamente en laboratorios. También puede ayudarnos a observar, hacer preguntas, proponer explicaciones, comprobarlas y tomar decisiones basadas en evidencias.

¿Qué es el pensamiento científico?

El pensamiento científico es una forma ordenada de analizar situaciones y buscar explicaciones utilizando observaciones, preguntas, evidencias y razonamiento.

En lugar de aceptar inmediatamente una explicación, buscamos información que nos permita comprobar si nuestra idea es correcta.

Podemos resumir el proceso de la siguiente manera:

Observación → Pregunta → Hipótesis → Comprobación → Resultados → Conclusión

1. Observación

El primer paso consiste en observar cuidadosamente lo que está ocurriendo.

Observar no significa solamente mirar. También podemos obtener información utilizando nuestros sentidos, realizando mediciones o comparando situaciones.

Ejemplo:

Conectamos nuestro celular al cargador y observamos que la batería no aumenta.

Nuestra observación sería:

“El celular está conectado, pero no está cargando.”

2. Planteamiento del problema o pregunta

Después de identificar la situación debemos formular una pregunta que queremos responder.

En nuestro ejemplo:

¿Por qué el celular no está cargando?

Una buena pregunta nos ayuda a determinar qué información necesitamos buscar.

3. Hipótesis

Una hipótesis es una posible explicación del problema que puede ponerse a prueba.

Por ejemplo:

“El celular no carga porque el cable está dañado.”

También pueden existir otras hipótesis:

  • El enchufe no funciona.
  • El adaptador está dañado.
  • El cable tiene una falla.
  • Existe un problema en el teléfono.

No debemos elegir inmediatamente una explicación como verdadera. Primero necesitamos comprobarla.

4. Comprobación

Ahora realizamos una prueba que nos permita saber si nuestra hipótesis es correcta.

Si pensamos que el cable está dañado, podemos utilizar otro cable compatible que sepamos que funciona correctamente.

Si el celular comienza a cargar, hemos encontrado evidencia que apoya nuestra hipótesis.

Si continúa sin cargar, tendremos que analizar otra posible causa.

5. Resultados

Los resultados son los datos u observaciones obtenidos después de realizar nuestra prueba.

Por ejemplo:

Resultado: Al cambiar el cable, el celular comenzó a cargar normalmente.

Es importante registrar lo que realmente ocurrió y no solamente lo que esperábamos que ocurriera.

6. Conclusión

Finalmente analizamos nuestros resultados y obtenemos una conclusión.

En nuestro ejemplo:

Conclusión: El problema estaba relacionado con el cable utilizado.

Una hipótesis también puede resultar incorrecta. Esto no significa que hayamos fracasado.

Cuando una explicación no coincide con la evidencia, podemos formular una nueva hipótesis y realizar otra prueba.


Pensamiento científico en la vida cotidiana

El pensamiento científico puede aplicarse a muchas situaciones que no parecen relacionadas directamente con la ciencia.

Ejemplo: una planta se está marchitando

Observación: Las hojas de una planta están marchitas.

Pregunta: ¿Por qué se está marchitando?

Hipótesis: La planta no está recibiendo suficiente agua.

Comprobación: Revisamos la humedad de la tierra y ajustamos el riego durante varios días.

Resultados: Después de recibir una cantidad adecuada de agua, observamos cambios en la planta.

Conclusión: Analizamos si la evidencia apoya nuestra hipótesis o si debemos investigar otras causas, como la cantidad de luz, temperatura o características del suelo.

Otro ejemplo: estudiar para un examen

El pensamiento científico también puede utilizarse para mejorar nuestra forma de estudiar.

Imagina la siguiente situación:

“Estudié para un examen, pero obtuve una calificación menor de la que esperaba.”

En lugar de simplemente decir “soy malo para esta materia”, podemos analizar el problema.

Observación

Estudié, pero el resultado no fue el esperado.

Pregunta

¿Por qué mi estrategia de estudio no produjo el resultado que esperaba?

Hipótesis

Algunas posibles explicaciones serían:

  • Estudié durante muy poco tiempo.
  • Solamente leí y no resolví ejercicios.
  • No comprendí algunos conceptos.
  • Tuve demasiadas distracciones.
  • Estudié temas diferentes a los que necesitaba practicar.

Comprobación

Para el siguiente examen podemos cambiar una estrategia.

Por ejemplo, en lugar de solamente leer los apuntes, podemos resolver ejercicios y comprobar nuestras respuestas.

Después podremos comparar los resultados.

De esta manera utilizamos evidencias para decidir qué estrategia funciona mejor.

Habilidades del pensamiento científico

Cuando utilizamos el pensamiento científico desarrollamos diferentes habilidades.

Observar

Consiste en recopilar información mediante nuestros sentidos, instrumentos o mediciones.

Comparar

Nos permite identificar semejanzas y diferencias entre objetos, situaciones o resultados.

Clasificar

Consiste en organizar información de acuerdo con características comunes.

Medir

Permite obtener información utilizando unidades e instrumentos de medición.

Formular preguntas

Una buena investigación comienza con una pregunta que pueda analizarse.

Formular hipótesis

Consiste en proponer posibles explicaciones que puedan ponerse a prueba.

Experimentar o comprobar

Realizamos pruebas controladas para obtener evidencias.

Analizar

Interpretamos los datos obtenidos y buscamos relaciones entre ellos.

Concluir

Utilizamos las evidencias para determinar si nuestra explicación inicial está respaldada por los resultados.

Actividad: aplica el pensamiento científico

Selecciona uno de los siguientes problemas:

  1. Una planta del salón se está marchitando.
  2. El internet de una casa funciona lentamente.
  3. Un foco no enciende.
  4. La batería de un celular dura muy poco.
  5. Una habitación está más caliente que otra.
  6. Un estudiante estudia mucho tiempo, pero recuerda poco.
  7. Un dispositivo electrónico no enciende.

Después completa:

Problema:

¿Qué observas?

¿Qué pregunta quieres responder?

¿Cuál es tu hipótesis?

¿Cómo podrías comprobarla?

¿Qué resultado esperarías si tu hipótesis fuera correcta?

¿Qué conclusión podrías obtener?

Preguntas de repaso

  1. ¿Qué es el pensamiento científico?
  2. ¿Cuál es la diferencia entre una observación y una hipótesis?
  3. ¿Qué es una hipótesis?
  4. ¿Por qué debemos comprobar nuestras hipótesis?
  5. ¿Qué sucede si los resultados no apoyan nuestra hipótesis?
  6. Menciona tres habilidades relacionadas con el pensamiento científico.
  7. ¿Por qué es importante analizar los resultados?
  8. Escribe un ejemplo de un problema cotidiano que pueda resolverse utilizando pensamiento científico.
  9. ¿Cómo podrías aplicar el pensamiento científico para mejorar tu forma de estudiar?
  10. ¿Por qué el pensamiento científico puede ayudarnos a tomar mejores decisiones?

Para recordar

El pensamiento científico no consiste en saber todas las respuestas, sino en aprender a buscar respuestas utilizando observaciones, pruebas y evidencias.

Cada vez que observamos un problema, nos preguntamos por qué sucede, proponemos una explicación y buscamos una manera de comprobarla, estamos utilizando el pensamiento científico.